Yoga terapéutico
en Rivas-Vaciamadrid

HATHA · VINYASA · ASHTANGA · YIN YOGA

Clases de yoga en Rivas

El yoga como proceso de vida

En esta escuela, la práctica de yoga se vive como una vía consciente de transformación. Las prácticas tradicionales, Hatha, Vinyasa, Ashtanga y Yin Yoga, se entrelazan con la psicología del cambio para acompañarte a construir hábitos, rutinas y estados internos que sostienen tu bienestar en el día a día.

Trabajamos con calendario escolar, de septiembre a junio, porque entendemos la práctica de yoga como un proceso continuado que requiere tiempo, acompañamiento y regularidad. La metodología está diseñada para respetar los ritmos profundos del cuerpo y de la vida: seguimos las estaciones del año, los ciclos de la luna y los cambios naturales que atraviesa la fisiología humana en cada fase.

De este modo, la práctica no solo se adapta a la persona, sino también al propio movimiento de la naturaleza, generando coherencia, escucha y sostenibilidad interna.

LOS TRES PILARES

Cada sesión integra cuerpo, energía y mente

Asana

Para fortalecer, estilizar y refinar el cuerpo.

Pranayama

Para regular la energía, la atención y la vitalidad.

Meditación

Para cultivar silencio interno, quietud, claridad y presencia.

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¿Qué es el yoga terapéutico?

Más allá de la postura

En esta escuela la práctica de yoga se denomina yoga terapéutico no por alejarse del yoga tradicional, sino por cómo se aplica y para qué se diseña la práctica. Aquí la práctica de yoga no se orienta únicamente a la forma estética de la postura o al rendimiento físico, sino al procesamiento, la adaptación, la regulación y la transformación del estado interno del practicante.

La práctica cumple una función: aliviar, regular, equilibrar y restaurar dimensiones físicas, mentales, emocionales y energéticas.

Detrás de cada práctica hay una metodología específica, cuidadosamente diseñada, que utiliza técnicas, herramientas y recursos de la psicología del cambio. No solo practicamos posturas: entrenamos la mente, el sistema nervioso y los patrones de comportamiento que construyen una vida más coherente, más ligera y más plena.

Beneficios del yoga terapéutico

Cada sesión integra cuerpo, energía y mente

La práctica de yoga no se queda en la esterilla: se convierte en una práctica para la vida, un puente entre lo que hoy eres y lo que deseas llegar a ser.

Físicos

Mentales

Energéticos y emocionales

¿Qué dicen de nuestras clases?

Una práctica para la vida, un puente entre lo que hoy eres y lo que deseas llegar a ser

Preguntas frecuentes sobre yoga presencial

Trabajamos con calendario escolar, de septiembre a junio, porque entendemos el yoga como un proceso continuado que requiere tiempo, acompañamiento y regularidad. 

La metodología está diseñada para respetar los ritmos profundos del cuerpo y de la vida: seguimos las estaciones del año, los ciclos de la luna y los cambios naturales que atraviesa la fisiología humana en cada fase. De este modo, la práctica no solo se adapta a la persona, sino también al propio movimiento de la naturaleza, generando coherencia, escucha y sostenibilidad interna.

Detrás de cada práctica hay una metodología específica, cuidadosamente diseñada, que utiliza técnicas, herramientas y recursos de la psicología del cambio. No solo practicamos posturas: entrenamos la mente, el sistema nervioso y los patrones de comportamiento que construyen una vida más coherente, más ligera y más plena.

Las sesiones tienen una duración aproximada de 1 hora y 15 minutos a 1 hora y 30 minutos, dependiendo de la práctica.

Cada clase está diseñada teniendo en cuenta el momento del año y el ciclo de la Luna, adaptando la práctica a las necesidades que el cuerpo y la mente pueden experimentar en cada etapa. El objetivo es cultivar una mente más serena y presente y un cuerpo fuerte, saludable, móvil y estable en 4 pasos. 

A) Comenzamos siempre creando un espacio de presencia, silencio y conexión, a través de una breve práctica de mindfulness que nos permite dejar atrás el ritmo del día y llevar la atención hacia dentro.

B) Después preparamos el cuerpo de manera progresiva, con movilidad articular y movimientos conscientes que nos ayudan a escuchar, despertar y dar permiso al cuerpo para moverse. Trabajamos especialmente los cinco movimientos naturales de la columna, favoreciendo su movilidad y salud, y utilizamos técnicas de respiración específicas que ayudan a estimular el sistema linfático y a regular nuestro estado interno.

C) A continuación llegamos a la práctica de Asana, la realización consciente de las posturas de yoga. A través de ellas trabajamos fuerza, movilidad, equilibrio, estabilidad y flexibilidad, pero también la capacidad de permanecer presentes y observar qué sucede en nuestro cuerpo y en nuestra mente.

D) Finalmente, integramos todo lo trabajado mediante posturas de cierre y una vuelta progresiva hacia la quietud, para terminar con una meditación o una práctica de mindfulness.

Cada sesión es, en definitiva, un recorrido de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro: mover el cuerpo para aquietar la mente, y aquietar la mente para habitar el cuerpo con mayor conciencia.

Son clases de una hora y cuarto a una hora y media de duración

Ashtanga – Yin – Hatha – Vinyasa

Las clases son clases de yoga, no sesiones de terapia psicológica individual. Sin embargo, no son clases de yoga convencionales como las que se suelen encontrar en un gimnasio u otro tipo de escuela de Yoga.

La escuela está vertebrada por la psicología del cambio y por una comprensión profunda de los procesos humanos. Esto hace que la práctica esté cuidadosamente diseñada para acompañar procesos de transformación reales, tanto a nivel corporal como mental, emocional, personal y espiritual.

Las sesiones son grupales y utilizan la práctica tradicional de yoga —asana, respiración, quietud y meditación— como herramienta terapéutica, entendiendo lo terapéutico como aquello que regula, ordena, integra y alivia el sufrimiento. No se realiza psicoterapia clínica, pero sí se trabaja con conciencia del sistema nervioso, los hábitos, los patrones internos y la relación cuerpo–mente.

Por eso la experiencia es muy distinta a una clase de yoga puramente física: aquí el cuerpo se transforma, la mente se ordena y la persona inicia un proceso de crecimiento personal y espiritual sostenido en el tiempo.